La tribu de los Azande afirma que no hay coincidencias, se entiende como pasaron las cosas pero no siempre el porqué. Cuando estás pensando en algo constantemente no es por casualidad, cuando algo te llama tiene tu nombre escrito. Hoy la voz de Dolores O’Riodian dejó el plano terrenal, 46 años después de su primer aullido.

Hoy, el tercer lunes del año se considera como el día más triste: Blue Monday. Una fórmula de pseudociencia que se utilizó por una agencia de viajes para averiguar una ecuación para analizar las reservas de viajes.  Pensaba en esto mientras caminaba a la Universidad entre el frío estremecedor y una lluvia que permeaba desde la mañana. Hoy iba feliz porque estaba oyendo una de las canciones que siempre me pone de buenas, “Promises” de The Cranberries. La primera vez que los escuché me llamaron  la atención los riffs que me motivaban a brincar y la áspera pero a la vez mística voz de su front woman Dolores O’Riodian. Los Cranberries era una de las bandas mas escuchadas por los “grandes” de mi escuela cuando yo apenas estaba terminando la primaría a principios de los 2000. Al  crecer les empecé agarrar un amor interesante. Me gustaba particularmente el video de “Promises” donde Dolores canta en un pueblo western narrando la venganza de una bruja. La bruja eliminaba a los todos hombres del pueblo fulminándolos y dejando humeando sus botas, ¡me reía a carcajadas! Cómo me daban ganas de hacer eso, hasta hoy es la canción mas socorrida cuando rompo una relación y ruego que el karma nos alcance.

Recordaba los tiempos cuando en MTV todavía ponían videos de música,  que estos videos eran diminutas historias con mas trama que muchas series. Ese verano particular  yo quería comprar Bury the hachet pero no tenía suficiente dinero.  Convencí a mi hermano menor de unir nuestros domingos y comprarlo juntos,  aceptó sin tener que intimidarlo. Seguro yo lo escuché más porque yo tenía el discman, pero hice un casete para él, que sin duda sigue por algún lugar en casa de mis papás.

La voz de dolores no es apacible sin alma,  su voz reverberaba una nostalgia con la cual no intimaba, pero que podía identificar dentro de mí. No la puedo delimitar bajo ninguna remembranza concreta.  Personificaba en sus canciones la audacia de los conflictos de su país con algunas tinturas de su vida. Sus letras aludían muchas veces a esto y de algún modo esto creó un pacto empático en mí. Se convirtió en un símbolo de empoderamiento femenino, era líder, era pequeña pero vigorosa, llena de energía y poderosa; su voz extralimitó las fronteras con su característica personalidad y encarnó elementos que yo admiraba mucho.

Cuando yo era niña, odiaba que todas las canciones hablaran de amor entre parejas, puedo decir que con Cranberries fueron algunos de los primeros acercamientos que tuve a descubrir que se podía cantar también de coraje y de temas que aludían a un amor mas grande: al amor hacia uno mismo, estipulándose en los reflejos de un mundo donde a nadie le importas un carajo. En sus conciertos, te hacían sentir en casa.

En sus canciones encontraba una labilidad eterna que me mecía en un lugar muy familiar. Con Ode to my family inevitablemente siento añoranza por estar en determinado momento con mi familia, en un lugar suspendido en el tiempo, inamovible, congelado en mi memoria, justo como el día de hoy, camino a la universidad. Dolores es la voz de un espíritu que ha renunciado a la perennidad para enfrentarse a los leviatanes de la tierra, y que ahora ha vuelto al espacio sideral. Hoy  esta voz dejó el plano terrenal, 46 años después de haber echado su primer aullido.  No fue en una canción, fue con una exclamación que decía “¡existo!” Así me sentía yo a los 14 años con mi discman tratando de hacerme un lugar en el mundo, caminando a la escuela. Así me siento justo hoy, escuchando las mismas canciones 16 años después. “Seems like yesterday we were sixteen. We were the rebels of the rebel scene.”

Por:Sol Perez-Pelayo

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