Los programas animados tienen una carga impresionante de mensajes que hacen que lxs espectadorxs piensen, actúen y cuestionen prácticas y problemáticas sociales.

Hace muchos ayeres, una de mis mejores amigas y yo tuvimos una plática en la que nos pusimos medio existenciales y comenzamos a cuestionarnos el sentido de la vida misma (cosa que SIEMPRE hacemos, pero ese día nuestro corazón se pintó de negro más de lo normal). Al ver su (nuestras) caritas de tristeza y sin ganas de vivir, le confesé mi secreto más profundo para calmar el alma:  Netflix / Netflix Kids / Peppa Pig / VER.

Ew, Karen, y tho?

Tengo un hermano pequeño, así que los últimos dos años de mi vida he estado expuesta a esta rama del entretenimiento televisivo y BOY HAVE I HAD FUN. No es que antes no viera programas animados – aún tengo canciones de Phineas y Ferb en alguna lista de reproducción –, pero cuando tienes veintitantos años y una perspectiva medio gris de la vida, las animaciones, sus canciones y sus tonos arcoiris, se convierten en aquel cuento que te calmaba en las noches antes de que prendieras tu lucecita de Crayola y comienzan a hablarte en niveles espirituales.

Muchas personas creen que la inmadurez en la edad adulta es sinónimo de ver caricaturas y jugar videojuegos. La realidad es que la vida no es una nube hecha de algodón de azúcar, todxs enfrentamos problemas diariamente: fallos, agonía, ansiedad, estrés, entre otras cosas que seguramente mi psicólogo tiene anotadas en mi archivo personal. Si nos tomamos un break de esta realidad, por más pequeño que sea, podemos reforzar nuestra mente y tirar poquita ansiedad por la ventana.

No olvidemos que los creadores de las animaciones de hoy, crecieron viendo los mismos programas que nosotros durante los 90s o los principios del 2000, por lo que saben qué es lo que funciona y qué no, saben que lxs niñxs son inteligentes y no es necesario hacer caricaturas sin sentido sólo porque “son pa’ infantes”. Este reciente descubrimiento (aunque nos parezca muy obvio ahora) hace que los programas de hoy se disfruten por grandes y pequeñxs, su propósito es enviar mensajes que puedan ser recibidos y apreciados por todxs lxs que le dediquen unos minutitos de su día.

Existen muchísimas opciones del mundo animado para ver, pero les hablaré de uno de mis favoritos: Steven Universe. Este programa nos muestra la vida diaria de Steven, un niño que vive en la pequeña ciudad de Beach City junto con tres osom guerreras alienígenas llamadas “las Gemas de Cristal”, que tienen la misión de proteger al planeta de amenazas alienígenas. Steven Universe podría ser llamado un programa de acción, pero en realidad su enfoque está en los sentimientos y las interacciones de los personajes y hace énfasis en el hecho de que todxs son diferentes, todxs son complicados y que ESTÁ BIEN SERLO.

Otra cosa que hace genial este programa es el tema de la representación. Aunque no es explícito, Steven Universe es uno de los pocos dibujos animados que ha explorado el género y la identidad sexual abiertamente con sus personajes. No estoy exagerando cuando digo que cada episodio de 11 minutos tiene más diversidad racial, feminismo y queerness que cualquier otro programa en toda una temporada. Lo que vuelve a esta caricatura aún más genial es que lxs escritorxs dejan de lado el sensacionalismo con estos temas y le ponen más atención a la exploración de identidades, de una manera trivial, pero lovely af.

Ahora, si lo que te gusta no es lo tierno que pueden llegar a ser algunas caricaturas, también hay alternativas. A diferencia de Adventure Time u Over The Garden Wall, hay caricaturas que son específicamente para adultos ¿mi favorita? BoJack Horseman.

Esta serie original de Netflix nos cuenta la vida de BoJack, un caballo que en algún momento de los años 90s fue una celebridad y ahora lidia con depresión, auto-odio y alcoholismo. BoJack Horseman deconstruye totalmente el approach que se le daba al tema de la salud mental en la comedia, deja de lado historias edificantes sobre personas que superan la depresión y te muestra las historias de las personas que tratan de vivir con ella. Talk about a sad-com.

El elenco incluye a Will Arnett, Alison Brie, Aaron Paul, Angela Basset, entre otros, quienes se encargan de darle voz no sólo a una gama de personajes excepcionales, sino a problemas sociales contemporáneos que en programas no animados son difíciles de abordar por la limitación creativa, por ejemplo, en la temporada tres hay un rap sobre el aborto, que tiene imágenes que se podrían llamar gráficas dentro de su contexto, lo que nos hace ver que la línea entre el humor y la desolación en esta caricatura es demasiado delgada. Además, tiene un muy buen soundtrack y he llorado en todos los finales de temporada, pa’ que se den una idea.

¿Necesitan más razones? Aquí les van otras cinco, a la Buzzfeed.

  1. Los guiones de los programas animados tienen poder ilimitado y un sentido de humor tremendamente creativo. ¿No me creen? Lean lo siguiente: Doofenshmirtz’ malvados y asociadooooos ¿lo cantaron? ¿no? Ok
  2. Las historias pueden ir de lo trivial a lo relatable en un abrir y cerrar de ojos.
  3. Diversidad de género y orientación sexual: en muchísimas caricaturas, lxs creadorxs buscan normalizar todo tipo de identidades y relaciones humanas.
  4. Las canciones: ya sea un buen soundtrack o música original de la serie, musicalizar nuestros sentimientos es lo mejor que nos (me) pueden dar
  5. Personajes interesantes con personalidades tremendamente bien construidas, como todos los personajes de Rick y Morty, que han sido construidos cuidadosamente para demostrar la complejidad de las personas y sus interacciones con otros; o como Wirt, el adolescente medio cínico y lleno de angustia de Over The Garden Wall que recita poesía para sí mismo.

Los programas animados de hoy tratan emociones y temas más complejos, ya no es sólo hacer amiguitxs y enseñarte los colores primarios; lxs creadorxs se aprovechan del espectro de la imaginación que existe en el mundo animado para hablar sobre desamor, la vida familiar, la amistad e incluso sobre enfermedades mentales. A pesar de que suena un poco ridículo, lo que me motiva a ver estos programas es que tienen mensajes y personajes con los que me puedo relacionar en un formato que es apropiado para niñxs y adultxs que aún conservamos la nostalgia de aquellos años, bueno, excepto BoJack Horseman y Rick y Morty, porque eso sí es #LaHoraSad animada.

Así que prendan su televisión o su laptop, sírvanse sus Froot Loops y dedíquenle unos minutos al glorioso mundo de los dibujos animados modernos. Si quieren o tienen recomendaciones (lo agradecería porque ya no tengo nada que ver because of who I am as a person) mándenlo por Twitter: @accusedwitch.

Wubba lubba dub dub!

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