Uno de los propósitos de las Naciones Unidas es el estímulo al respeto de los derechos humanos, ¿realmente este organismo internacional ha realizado acciones encaminadas al respeto de los derechos de la población LGBTI+?

Antes de entrar en el rant derechohumanero del mes, quiero hacer notar que el “a veces” hace referencia a que el título es un poco fake news ya que si bien dentro de Naciones Unidas existe una campaña sumamente bella llamada Free & Equal, dentro de la Asamblea General, órgano donde están representados los países miembros, ha existido una bifurcación histórica respecto al tema del reconocimiento, promoción y respeto de los derechos de la población LGBTI+. Para entrar en el tema será necesario narrar un par de experiencias que han tenido lugar dentro de los diversos órganos que componen a la Organización de Naciones Unidas.

Fue el 18 de diciembre del 2008 cuando las representaciones de un grupo de 66 países hicieron un pronunciamiento relativo a la orientación sexual y la identidad de género. Naciones en su mayoría de América y Europa, aunque también destaca la participación de países como República Centroafricana, Israel o Japón, hacen un llamado a respetar la universalidad de los derechos humanos; que los derechos humanos de las personas LGBTI+ también deben ser protegidos por los Estados; que existe una profunda preocupación por la violencia que sufren las personas LGBTI+ y entre otras cuestiones, exhortan a los países miembros a tomar las medidas necesarias para combatir la homofobia y la transfobia. Para 2011, se sumaron un total de 85 países a una declaración conjunta de Colombia para reafirmar dicho compromiso en pro de los derechos humanos de las personas LGBTI+, en esta ocasión se cuenta con el apoyo de Estados Unidos gracias al gobierno progresista de Barack Obama.

Para este punto ya deberíamos estar bailando de la emoción con nuestras playeras azul cielo con un globo terráqueo blanco como escudo recordando lo mucho que amamos a la ONU y que no estaría mal tomarnos una selfie en la próxima visita que hagamos a Nueva York, pero se nos olvida un detalle pequeñito. Bueno, no tan pequeñito: la relatividad cultural.

Recordemos la enorme diversidad de formas de pensar que convergen en la ONU. No sería sorpresa que entre dicha diversidad de pensamiento exista una oposición hacia la diversidad sexual… Y para quienes digan que no, les tengo que decir sí. El mismo diciembre del 2008 existió un llamado a no reconocer los derechos humanos de las personas LGBTI+ bajo la iniciativa de Siria. Naciones en su mayoría africanas ─aunque destaca la presencia de Bangladesh, Corea del Norte o Malasia─ generaron una declaración conjunta en la que alegaron que la protección a los derechos humanos de las personas LGBTI+ carece de fundamento legal dentro de los diversos instrumentos del derecho internacional de los derechos humanos (así es, la universalidad de los derechos pueden terminarse dependiendo de la persona con la compartas tu cama), e incluso se afirma que se está prestando “demasiada atención” a la violencia homofóbica y transfóbica, cuando aún existe el racismo y la intolerancia religiosa. Incluso afirman que de respetar la orientación sexual, se estaría ante la posibilidad de tolerar a las prácticas pederastas.

Resulta curioso que tanto el bloque pro derecho de las personas LGBTI+ como aquel que busca negarlos se encuentran aglutinados por su cercanía geográfica. Obviamente tengo una postura personal respecto del tema pero no podemos pasar por alto que las naciones que conformaron el bloque opositor tienen una fuerte presencia de las jerarquías religiosas, en su mayoría cristianas y musulmanas, y tiene antecedentes coloniales lo cual les puede generar una tendencia de rechazo a las prácticas occidentales. (Ojo, no estoy diciendo que el tema LGBTI+ se exclusivo de occidente lo cual explicaré en mi próxima nota).

Dejando atrás el tema de la Asamblea General y antes de entrar a la campaña que les adelanté al inicio, me gustaría destacar una declaración conjunta que realizaron 15 agencias de Naciones Unidas (entre ellas UNESCO, ONU Mujeres, la Organización Mundial de la Salud y el Fondo de Población de las Naciones Unidas) en la cual exhortan a adoptar medidas que protejan a los individuos LGBTI+ y se genere un avance en la eliminación de leyes discriminatorias.

Finalmente es momento de hablar de la campaña que la ONU, a través de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, lanzó para exigir respeto a los derechos humanos de las personas gays, lesbianas, bisexuales, trans e intersexuales: Free & Equal.

En el canal de YouTube de UN Human Rights podemos encontrar diversos videos en varios idiomas sobre la campaña de Free & Equal, la idea es llegar a los corazones y a las mentes de las personas de todo el mundo para generar conciencia sobre la violencia a la que son sometidas las personas LGBTI+ en gran parte del globo. En un mundo donde prevalece la pena de muerte a las personas homosexuales, donde las lesbianas sufren violación “correctiva”, donde las personas trans no tienen reconocimiento jurídico por parte del Estado, donde las personas bisexuales son negadas, donde existe el bullying homofóbico y transfóbico en la escuela, donde se niega el derecho a formar una familia, donde bebés intersexuales son sometidxs a operaciones para asignarles un género binario, el hecho que Naciones Unidas se movilice por medio de una campaña de awareness respecto de dichas prácticas lesivas a los derechos humanos se reconoce como un enorme esfuerzo.

En efecto, la diversidad que converge en Naciones Unidas evita que el organismo genere un fuerte pronunciamiento que denuncie la violencia homofóbica y transfóbica, ¿cómo es posible hablar de la universalidad del matrimonio igualitario cuando en países como Arabia Saudita o Afganistán prevalece la pena de muerte para homosexuales? Y por supuesto aparece otra pregunta, ¿el advocacy por los derechos humanos de las personas LGBTI+ se trata de una práctica occidental? Lejos de poder dar respuesta a dichas preguntas, invito a la reflexión sobre las distintas posturas que convergen en Naciones Unidas. No obstante, la lucha por el respeto de los derechos humanos de las personas LGBTI+ debe seguir y conforme al artículo 28 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, debemos luchar por el derecho de las personas LGBTI+ a que se establezca un orden social e internacional en el que sus derechos y libertades sean respetados al máximo.

 

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