Hay relaciones para las que Disney no nos preparó. Cuando dejas la monogamia es fácil pensar en las nuevas relaciones que tendrás en tu vida amorosa. ¿Pero qué hay de la pareja de tu pareja? ¿Qué es de ti? Una de las joyas ocultas del poliamor: el “metamor”.

Seguido la gente se burla de mí por ser un “mal poliamoroso”. La cosa es que actualmente tengo una pareja y por mucho tiempo ha sido sólo una. Para mucha gente eso sólo puede ser monogamia. Viene de una mala comprensión de lo que es el poliamor; seguido se le piensa como una práctica, algo que se hace cuando tienes más de una pareja. Pero el poliamor es más que eso, es la creencia de que se puede amar/querer/sentir atracción por más de una persona al mismo tiempo sin que esto le quite valor a ninguna. Yo vivo el poliamor reconociendo el valor que tienen las parejas de mi pareja para mi pareja (so meta…). Cuando hablo de la pareja de mi pareja, se le llama “metamor”. Mi capacidad reducida para ligar me dificulta tener más relaciones, pero vivo mi poliamor siendo el metamor de otrxs.

Para contarles qué se siente (por lo menos para mí) ser un metamor hablaré desde el crush. Cuando mi pareja me cuenta que le gusta alguien, me siento intrigado. Quiero conocer los detalles de esta persona que pudo impresionar a alguien que aprecio tanto. Si las cosas van bien le noto sonrisas cuando chatea en el celular y me lleno un poco de la energía que se va formando. Luego llegan las historias de encuentro: se vieron en una fiesta, acompañaron a unx amigx a una clase, se quedaron solxs esperando el ride. Ahora siento emoción, para este punto ya me dijo que le gustaba esta persona y anhelo que le salga bien el ligue. Finalmente me cuenta que se besaron o que la invitaron a salir y me pongo tan feliz y hasta aliviado. Repito, cuando una persona que quieres y aprecias logra algo que lx hace feliz, es realmente agradable.


Claro que luego siguen los tropiezos incómodos. Esa nueva persona ya significa algo para ti, aunque no siempre es alguien conocidx y hay que resolver de qué manera se irá interactuando con esta persona que está a dos grados de separación. Además hay que hacerlo desde los cimientos porque nunca hubo películas que modelaran este tipo de relación. Las reglas de etiqueta o hasta la forma de saludarse van por tu cuenta, lo que se les ocurra y vayan formando. O incluso hay que resolver si te quieren conocer, y lo que haces si no…

Como les mencioné antes, a mí me emociona tener metamores. Sé que no es necesario que se conviertan en amistades mías; nuestra relación es independiente de la que tenemos con nuestra pareja mutua, pero aún duele cuando me perciben con miedo o con incredulidad. No siempre pasa, pero ocurre. Puedo entender que si bien no hay un modelo mediático del metamor, sí lo hay de la pareja engañada, el cuck (alguien que se excita al ver que su pareja tiene sexo con otrxs), o el ex resentido (con el masculino bien escogido). Se esperan agresiones competitivas, rivalidad u odio reprimido. No es que los celos no existan en el poliamor, pero en mi caso no los siento (o por lo menos no en estas situaciones). En casos así sólo queda mostrar comprensión de que para otrxs puede no ser tan fácil acostumbrarse a la idea de “la pareja de mi pareja” y respetar los tiempo de las tres personas involucradas. Con suerte (y empatía) se generará la confianza suficiente para poder interactuar cara a cara.

Lo que hemos hecho con mis parejas, y muchas otras parejas poli, es hablar del metamor en los acuerdos de la relación. Si para ti es importante conocer a tus metamores y para tu pareja también, podría aclararse al iniciar nuevas relaciones (siempre con la apertura a dialogar y negociar).

He tenido la suerte de tener metamores muy abiertxs a explorar esta extraña relación. Para describir lo que es para mí conocer a mis metamores tengo que acuñar la palabra “cheverear”: acto desesperado de verte chévere y caerle bien a alguien que es importante para alguien que es importante para ti. Eso que hace lx novix de tu mamá contigo o tu mamá con tus amigxs, pues así me veo con esta pobre gente. Es sólo que me pongo nervioso y quiero que sepan que estoy a gusto con el asunto, dispuesto a ser compa. Si sonó patético, pues así me pongo. Afortunadamente mis destrezas sociales mejoran tras romper el hielo, gracias a la amabilidad de mis metamores y a que casi siempre nos gusta Zelda y podemos hablar de eso.

Que quede claro algo: YO NO SOY PARTE DE LA RELACIÓN QUE MI PAREJA TIENE CON OTRX. Los tiempos, espacios, y la intimidad de esa relación es sólo de ellxs y  yo no participo. No ha ocurrido que tengamos una relación en triángulo, no es relación de tres. Son dos relaciones independientes que coinciden con una persona. A veces temo que mi entusiasmo por hacer amistad con mis metamores se confunda con eso otro. Y tampoco ocurrirá siempre que se forme una relación significativa con mi metamor. Es posible que no haya click y que sólo sea alguien que sale con tu pareja. No significa que hay molestia, es cosa de respetar que cada quien es libre de formar amistades con quien quiera y no con quien le toca. El metamor no es una imposición de relación.

Es muy evidente que no hubo click cuando tu pareja termina con esa persona y al dejar de ser metamor, de paso se deja todo lo demás. Pero cuando se hizo amistad es más raro. Una amiga … ex metamor… o no sé cómo llamarle, y yo, hablamos mucho de eso. A veces aún nos consideramos metamores porque dentro de esa dinámica nos llevamos muy bien. Lo difícil no es “definir” la relación con tu metamor tras la ruptura con tu pareja; lo difícil es  conciliar la idea de que tanto a tu pareja como a tu metamor les duele la ruptura y tu amistad metamorosa puede ser un puente que ambxs preferirían evitar. En otras palabras, también se vive una ruptura. Ser sensible a ambxs es difícil y hasta ahora sólo la paciencia me ha funcionado. Eventualmente llega el tiempo de recuperar ambas relaciones simultáneas por sí mismas.

El metamor es una relación independiente. Sin embargo me gusta usar la palabra porque me parece una forma elegante y concreta de explicar un vínculo poco común. Bien podría llamarles sólo amigxs, o, en caso de que no se forme una amistad, sólo la pareja de mi pareja. Pero no es lo mismo, o es demasiado burdo. No expresa lo constelativo que son las relaciones no monógamas. Además que me encanta la etimología; que atraviesa un amor. Qué forma tan sutil de decir, nos conecta querer a la misma persona.

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