“No hay arte sin la conciencia de nosotros mismos, y la conciencia de nosotros mismos y el espíritu crítico son una sola cosa” O. Wilde

La improvisación es un ejercicio práctico no planeado, previsto o preparado. Se ejecuta de manera espontánea para hacer visibles las vivencias ocultas que naturalmente se exteriorizan cuando los sentidos se enfocan en el momento preciso y en el estar presentes. Dejar fluir al cuerpo a través de la manualidad permite esclarecer las necesidades creativas y traducirlas en un medio de manifestación artístico.

—La identidad es un montaje–

El montaje de la identidad fue el epígrafe que Gabriel Sánchez-Mejorada utilizó para esbozar las ideas y los conceptos incorporados a su nueva serie de piezas, osciladas entre el collage y la técnica mixta sobre papel. El material artístico recientemente creado, tiene su revelación a partir de las restricciones que las identidades dictan a partir de un rol sexual fuera de lo convencionalmente definido. La imaginación en este contexto no está supeditada a detenerse por cualquier imposición limitante, más bien funciona intuitivamente como el instrumento que instruye los pasos hacia la autoexploración.

Gabriel, mejor conocido como Gabo, y artista creador de las piezas aludidas a un proceso personal, hace uso del arte como una llave que abrió las ventanas para examinar los huecos que no dejan expresar libremente al humano, mayormente por el peso de responsabilidades sociales y con ello morales que todxs cargamos en la mochila y que nadie eligió colocarlas dentro. Un reto que además no es fácil, y seguido no se reconoce, pues consta de desaprender aquello que yace almacenado en una memoria colectiva y que al desentrañarlo, rompe con la dirección que aparentemente estábamos decididos a encaminar.

No se trata de enclaustrar una interpretación en caso de sentirse ajeno a esta propuesta, sino de apostar y permitirle a la escucha generar confianza propia; tratar de identificar y contemplar los murmullos emitidos por las dinámicas de vida que la ciudad exige y que nos desconectan de la naturaleza. Las piezas creadas por Gabo, por lo tanto, no se restringen a las distintas lecturas que esta experiencia visual puede ofrecer.

La teoría muchas veces queda corta para explicar los fenómenos que abarcan nuestra realidad, aunque por lo general sirve como forma de apoyo para comprender con palabras y enunciados articulados, lo que unx no alcanza a percibir directamente. Desde esta perspectiva, Sánchez hace uso de la teoría queer como un medio de inspiración para visualizar la disidencia y la desigualdad que se desata de la construcción social del género. Sin embargo, en un gesto de autorreflexión y autocrítica, reconoce que la exploración artística plasmada en su obra atraviesa más por un proceso personal que de un posicionamiento disidente.

Las piezas se formulan desde la sustancia que permite generar un enlace entre el cuerpo y el deseo. El juego improvisado entre esta unión equivale al uso de la técnica que pretende visualizar la verdad, oculta por las ficciones producidas alrededor de la identidad. Las ficciones, en este sentido, no son la razón por la cual es difícil voltear hacia unx mismx, sino el uso que el humano hace de éstas.

Finalmente, no habría que perderle  la vista a la frescura del trabajo que Gabriel acaba de dar a luz, pues las piezas representadas aquí solo son un aperitivo que dará cabida a otras ideas que ya cruzan por su mente.

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