En las escuelas de derecho se rumora que los tribunales son para buscar justicia, ¿qué ocurre en aquellos casos donde las partes están acostumbradxs a la injusticia como son las personas de la diversidad sexual?

Por Juan Pablo Romo

¿Cómo será la relación entre los tribunales y lo queer? ¿Ahí también se habla de los derechos de la diversidad sexual o eso solo ocurre en las marchas? ¿Lxs abogadxs han estado a la altura de la defensa y promoción de los derechos humanos sin importar las preferencias sexuales? La verdad es que no puedo responder a ninguna de esas tres preguntas, pero intentaré destacar importantes luchas de derechos humanos que han ocurrido dentro de los tribunales y dejaré que las conclusiones las haga cada unx.

Comencemos con un par de curious facts de cosas de abogadxs. En 2011 tuvimos uno de los mayores cambios jurídicos en la historia de México, se reformó la Constitución para que ésta dejara de pensar en “garantías individuales” y pasáramos a tener “derechos humanos”; se dejó de pensar que los derechos son algo que los Estados “otorgan” para comenzar a entender que en realidad los “reconocen”; se modificó la jerarquía de las leyes para que todos los tratados internacionales que hablen de derechos humanos estén al rango de la Constitución si otorgan mayor protección; y se añadió la prohibición a la discriminación motivada por preferencias sexuales.

Con todo y lo bonito de esa Reforma constitucional, la lucha por los derechos humanos de las personas queer comenzó algunos años antes y sorprendentemente se lograron grandes victorias. El  amparo directo civil 6/2008 permitió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) analizar el cambio de nombre y del componente de sexo en las actas de nacimiento para el caso concreto de las personas transexuales; entre los párrafos del extenso documento, la Corte declara que la libre opción sexual es una de las muchas formas en las que una persona se proyecta, por lo tanto dicha decisión debe llevarse de forma libre y autónoma, incluso la Corte retoma ideas que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sostuvo en el caso Goodwin contra Reino Unido, en el que se determinó que el reconocimiento jurídico a la elección de identidad sexual de una persona constituye una protección a sus derechos humanos. Por lo tanto, se generó un importante precedente dentro de los tribunales para proteger a las personas transexuales.

Subsecuentemente, y también previo a la Reforma constitucional del 2011, la Suprema Corte generó un importante criterio de protección a los derechos humanos de las personas de la diversidad sexual y declaró constitucional al matrimonio igualitario en la Acción de Inconstitucionalidad 2/2010. Este caso resulta importante porque evidenció la polarización ideológica en el mundo de la política del momento; la Asamblea Legislativa del Distrito Federal modificó el Código Civil del Distrito Federal de tal suerte que ahora todas las parejas podrán casarse, algo que no cae bien a la Procuraduría General de la República del gobierno conservador en turno, por lo que esa disputa fue llevada hasta la Suprema Corte. La Corte comenzó su estudio diciendo que el concepto de matrimonio se modifica con la realidad social, por lo que el modelo de matrimonio-procreación no debe ser considerado como eterno; que la libre opción sexual de una persona contribuye a su proyecto de vida; que el matrimonio es una “comunidad  de  vida  a  partir  de  lazos  afectivos,  sexuales  y  de  solidaridad recíproca, con una vocación de estabilidad y de permanencia en el tiempo” por lo que no existe razón constitucionalmente válida para excluir a las parejas homosexuales; que todas las entidades deben reconocer los matrimonios homosexuales del Distrito Federal; y que la orientación sexual no es razón suficiente para excluir a una persona de la posibilidad de poder ser adoptante. Por lo tanto, la SCJN de nuestro país se une al tren de #LoveWins y en la Ciudad de México ganaron las parejas homosexuales que pudieron comenzar su vivieron felices para siempre, casadxs y con hijxs si así lo desean.

Curiosamente ambos casos ocurrieron en la Ciudad de México, pero no se desanimen, también en #provincia se han ganado varios amparos que han permitido a parejas del mismo sexo casarse con todas las de la ley. En el caso de Jalisco, la Acción de Inconstitucionalidad 28/2015, resuelta el 26 de enero del 2016, determinó que la definición de matrimonio como la unión de hombre y mujer que está en el artículo 260 del Código Civil de Jalisco, resulta inconstitucional. La Corte terminó con una poderosa frase en la que determinó que toda entidad federativa que excluya a parejas del mismo sexo de la posibilidad de casarse, está actuando de forma discriminatoria, algo que no puede tolerarse en un Estado de Derecho como el nuestro (recuerden lo que dice el último párrafo del artículo primero de la Constitución: no discrimines).

Y como último curious fact e intenseo de chavito derechohumanero, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuyas sentencias que protejan de manera más amplia los derechos humanos tendrán rango constitucional, también se pronunció a favor de #LoveWins en Atala Riffo contra Chile y en Duque contra Colombia.

Existen victorias dentro de los tribunales para las personas queer como también existen derrotas. Los derechos humanos están generando una verdadera revolución en el pensamiento jurídico que nos está acercando a ser un país cada vez más libre, plural y diverso pero aún falta mucho por pelear. Dicha pelea se llevará junto con lxs aliadxs y el #LoveWins tiene una gran aliada en México: la Suprema Corte de Justicia de la Nación. No importa el número de marchas de personas vestidas de blanco con globos azules y rosas pueda haber, el matrimonio igualitario ya es una realidad en México. Los derechos humanos son progresivos, por lo que derecho ganado nadie te lo quita. Celebremos que en México la Suprema Corte se ha puesto del lado correcto de la historia: el lado del amor y la inclusión.

 

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