He vivido la muerte en vida, y sí, es toda una escena llena de llantos, hospitales, gritos y sangre.

Mejor le hubiera creído a todas esas amigas de la secundaria que me decían “Ay wey, aprovecha” cuando les decía que no me había bajado aún.

Estaba durmiendo y comenzó como un dolor cualquiera en la espalda y el vientre. A los diez minutos abarcaba del ombligo a las rodillas. A los otros diez, ya no me era posible mover las piernas. ¿Qué clase de cólico es este? Según comentarios de mis amigas y de las tías que todo saben y opinan, era “normal” tener dolor en los primeros cólicos. ¡Mis ovarios! ¿Cuáles primeros? Llevaba un año ya con esto e iba de mal en peor.  Pasé del “tómate un tecito porque esa no es excusa para irte” por parte de mi maestra, a terminar vomitando, forrade en almohadas eléctricas (de esas que se calientan y sientes que te derriten), dopade por tanta pastillita y postrade en una cama de hospital… cada mes. “Ay Enchanteé, te vamos a dar calendario navideño” era el clásico comentario sin chiste de las de la entrada en el hospital.

Que si la niña exageraba, que si eran los riñones, que si quería llamar la atención, que si quítenle el apéndice (Mi apéndice, 1996-2009), que si hay quiste, que si hay tumor, que si… NADA. Nadie tenía una respuesta. Cada mes iba empeorando y parecía que para el mundo entero mi dolor no era real. Creían que era flojera o falta de atención, pero no, algo había dentro de mi que cada mes me hacía suplicar por la llegada de mi muerte. Estoy hablando con el corazón en la mano, porque eso quería, morir. Porque los analgésicos no eran suficientes y los ataques de ansiedad eran constantes. Porque entre el llanto y el dolor me costaba trabajo hasta respirar. Estaba sole en esto.

“Parece endometriosis, pero es muy chica para tenerlo, además sólo se cura con el embarazo”. Quiero aprovechar esta quote de un ginecólogo para agradecer a mi mamá por no rendirse con el diagnóstico. Teniendo la Endometriosis como palabra clave, fuimos por una segunda opinión. Así fue como el 6 de Mayo del 2013 me sometieron a una laparoscopía para poder ver más de cerca, la cual, terminó siendo una cirugía un poquito más larga de lo esperada. Efectivamente, desde los intestinos hasta las piernas, estaba invadide de endometriosis.

A cuatro años del diagnóstico han sido ya dos cirugías, una inducción de menopausia temporal, medicamentos anticonceptivos, medicamentos hormonales, posiciones de yoga, ejercicios de útero, remedios naturales, limpias energéticas, montonales de ketorolaco, etcétera. Y sé que faltan cerca de 4 o 5 días para vivir un infierno. Porque se controla, no se cura. Porque aunque a veces no tenga ganas de tomarme el shot de cloro y morirme (para siempre), el dolor sigue siendo muy real, incluso cuando es leve. Porque vivo con endometriosis, me canso, me duele, me frustro.

La endometriosis es súper común y poco conocida, su diagnóstico no es sencillo. Si tú vives algo similar a lo mío, te invito a escuchar a tu cuerpo, a cuidarlo y a checarlo. Comprométete con todos los tratamientos (naturales o no) que inicies, busca grupos de apoyo y ten mucha mucha paciencia. Tu periodo NO DEBE ser doloroso. Yo te creo, te creo cuando dices que tu dolor es real y quiero que sepas que no estás solx.

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