Todxs de pie para recibir a Sansa de la Casa Stark. La primera de su nombre. Verdadera Reina del Norte. Estratega de guerra. Vencedora de Ramsay Bolton. Sobreviviente de abuso físico y psicológico y futura dueña de los Siete Reinos.

[SPOILERS DE TODO].

Desde hace dos o tres temporadas, la mayor de las hermanas Stark se ha posicionado en mi top 5 de personajes favoritos dentro la serie (Y DE LA VIDA).  Sansa ha tenido una de las narrativas más interesantes en Game of Thrones y el crecimiento de su personaje me ha volado la cabeza de muchas maneras. Pasó de ser una persona con ilusiones y esperanza en sus ojitos, a una con una mirada capaz de partir en dos a una espada de acero valyrio. Así que sí, Sansa es mi elección para que no sólo gobierne el Norte – porque ella lo merece mucho más que Jon Snow – sino todo Westeros.

Sansa Stark es, en mi opinión, el personaje más complejo de la serie. Pasó por odio, abusos, fue usada, engañada, explotada y violada. Sin embargo, en el penúltimo episodio de la sexta temporada demostró tener más carácter que Ramsay Bolton y Jon Snow en su batalla (que ganó ella, no Jon Snow, but don’t mind me). Mientras que otros personajes han permanecido exactamente iguales durante la serie, Sansa nos ha enseñado que tiene más capacidad que los hombres de la Guardia Nocturna.  Si hay algo que hemos aprendido con Game of Thrones, es que misteriosos son los caminos del Señor de la Luz.

Perdónanos Sansa, por no ver más allá de tu carita de sufrimiento.

Hagamos un rewind al primer episodio de la primera temporada, cuando recién nos introdujeron al mundo de Westeros y a sus personajes: amamos a Ned, todxs queríamos ser como Arya, se me (¿nos?) desaparecieron los calzones con Jon Snow, desconfiamos de lxs Lannister y el 98% (fuente INEGI) de lxs espectadorxs asumimos que Sansa Stark no era más que una niña mimada que no sobreviviría mucho tiempo. Durante la primera temporada no hice más que minimizar sus sentimientos y criticarla. Fast forward a la séptima temporada y esa niña que veía como pieza de porcelana a punto de romperse, ha sobrevivido abuso físico y psicológico, matrimonios forzados y hasta al infame Ramsay Bolton.

Mientras algunos personajes han permanecido los mismos o han cambiado poco temporada tras temporada – como Daenerys o Tyrion –, Sansa ha aprendido de todos sus errores (los siete dioses saben que son un montón) y entiende el juego de tronos mucho más que otros. No podemos negar que desde pequeña supo conseguir todo lo que quería, llámese ejecutar al hijo del carnicero o casarse con el animal rastrero más grande de la televisión en los años a.R. (antes de Ramsay). Arriesgó su vida por su padre, sobrevivió King’s Landing – ni Margaery pudo hacerloQUÉ –, tuvo vario matrimonio forzado y aun así nuestra amiga logró llegar en #empoderada a Winterfell. Entonces, ¿por qué la odian tanto?

Muchxs ven en Sansa Stark estereotipos machistas socialmente adjudicados a la mujer, uno en especial: ser sumisa. Lxs espectadorxs, en lugar de cuestionar actitudes y ver más allá de la motivación de lxs agresorxs, eligen odiar a Sansa por ver el estado vulnerable en el que se encuentra. En una sociedad patriarcal como Westeros, Sansa fue forzada a casarse con un sociópata para después casarse con otro sociópata que ejercía mucha más violencia sobre ella; muchas veces leí tweets que apoyaban a Ramsay y decían cosas como “dale su merecido” o “eso le pasa por ser tan ingenua”. Amigxs, no.

A Daenerys la admiran por badass, a Arya por su valentía y sus habilidades vengativas y a Lady Mormont porque duh. Pero el enfoque en este tipo de personajes, generalmente llamados “mujeres fuertes”, sugiere que la feminidad es mala y que las mujeres pueden ser fuertes únicamente si adoptan actitudes “masculinas”. No hay nada malo con Arya diciendo que ser una dama no es para ella, pero decir que TODOS los personajes femeninos en Game of Thrones tienen que ser así, es tan malo como decir que todas las mujeres tienen que ser débiles en sus personajes. La feminidad no es mala, así como masculinidad no siempre es buena.

Después de pasar por tanto dolor, ser cosificada y cambiada como moneda, ahora Sansa ha aprendido, sus ojos están alerta y jamás dejará que la usen de nuevo. ELLA SE MERECE HASTA LO NO CONOCIDO SI QUIERE. Bueno, no porque eso es colonizar y pues eso no está chido, chavxs.

En un principio mi sueño era que Daenerys Targaryen tomara posesión del trono con sus tres dragones, pero si bien es cierto que Daenerys trató de detener la esclavitud y la opresión en Essos, hay que reconocer que también ha matado a bastantes personas. Dejamos pasar el hecho de que nuestra querida Dany es una tirana sólo porque estamos de acuerdo con su “moralidad”. A diferencia de Sansa, que está determinada a eliminar a lxs enemigxs de ella y su familia, la Madre de los Dragones busca exterminar a todxs aquellxs que estén en desacuerdo con ella o sus ideas. Daenerys tiene que aprender a reconocer y respetar las diversas prácticas sociales y culturales en el mundo creado por George R. R. Martin. No olvidemos que Dany es el fuego personificado y aunque puede arder con razón, las flamas se esparcen rápido, lo que la vuelve una persona no muy apta para gobernar un reino multicultural.

Esta temporada, Jon Snow decidió confiarle a Sansa el Norte en un momento crítico, diciéndole que Winterfell es suyo “hasta que regrese”. Lo que Jon Snow no sabe es que Bran acaba de llegar (tratando súper mal a Sansa btw) con sus poderes mágicos y podría revelar el hecho de que él no es un bastardo de Ned Stark, convirtiéndolo en alguien ilegítimo para gobernar el Norte – ggg – lo que resultaría en Sansa iniciando el matriarcado que muchxs queremos ver, porque recuerden que ser femenina o hacer las cosas “como niña” no es incompatible con ser La Mejor Heroína.

Pero como esto es Game of Thrones y todo lo que queremos nunca pasa, seguramente lxs Lannister ganarán todas las batallas y Cersei será la reina por siempre (que también tiene razones para serlo, pero ese es tema para otro día).

 

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