El jueves Kesha lanzó su nuevo sencillo «Praying» y al escucharla sentí que moría un poco. En la canción ella afirma: «me hiciste pasar por un infierno y tuve que aprender a luchar por mí» ( “you put me through hell, I had to learn how to fight for myself”).

El año pasado Kesha vivió un infierno cuando denunció que su ex productor Dr. Luke había abusado sexualmente de ella y no solo eso, al encontrarse ella aún en un contrato discográfico con el sello Kemosabe estaba impedida para producir nueva música. La vimos llorar en cada cita que tenía en la corte. El hashtag #freekesha se viralizó y varias personalidades salieron apoyarla, pero hasta no tener la resolución de un juez, Kesha no podía ser libre.

Finalmente en abril de este año Dr. Luke fue despedido de Kemosabe Records y la lucha fue ganada contra el abuso de poder. Ganó la esperanza y el recordatorio para todos de que si te chingan puedes levantarte (igual ya sin tanto dinero pero más honesto), porque #spoilers, está no es la Kesha que conocemos borracha y # partyanimal, es más bien como un #rebirth (el video comienza con una voz en off que pregunta «¿estoy muerta?»). Y sí, es un poco mesiánica y #lemonade pero ¿quién no ha tenido su pequeño momento de  autodescubrimiento después de años de bullying  y auto desprecio? déjenla festejar un poco.

En una carta muy dramática lanzada en Lenny Letters, un sitio de Lena Dunham,  Kesha afirmó: “Es una canción sobre aprender a estar orgulloso de la persona que eres, incluso en los peores momentos cuando te sienes solo. He superado los obstáculos y he encontrado la fuerza en mí incluso cuando se sentía como algo inalcanzable”.

Escucharla te hace recordar todas esas veces que te jodieron y se salieron con la suya, pero al final te levantaste. Vocalmente es lo mejor que he escuchado de ella, como si regresará mucho más fuerte. Y si no sale pronto la versión live que nos haga llorar a todxs están dejando pasar una gran oportunidad.

Kesha, Gracias, por Praying, gracias por seguir.

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