Un tragaluz inconsciente

figura en mi cerebro.

Toda la madera truena

al compás de tu nombre.

Cada puta vez que respiro

dedico mi aliento

a no recordarte

a no morir.

Un caleidoscopio de memorias felices,

jamás van a poder ser

lo que se da no se quita

no podrá de nuevo

aunque forme parte

de ti

volver a ser lo mismo.

 

Yo te he abandonado y ha sido por voluntad propia

en el bucólico sentimiento que me come

la boca del estómago y en todo el asco que siento

en mi lengua vibrante

y cada vez que te proyecto en mi amígdala

que la estúpida te almacena

sin mi permiso.

En las premisas humanas dejé caer mi ser,

nunca más he vuelto a sentir

jamás habrá calor de nuevo

aunque mañana el día caiga en llamas.

Por: Sol Pérez Pelayo

Facebook Comments