A inicios de los “dosmiles” apareció la plataforma Myspace y los primeros reality shows. Se pusieron de moda los rayitos en el cabello, los pantalones a la cadera haciendo match con un arete en el ombligo y las “toreritas”. Una increíble colección de objetos de deseo que ahora están en muchas de nuestras listas negras. Posteriormente, aparecieron nuevas marcas e íconos de moda que no distan de los escandalosos looks que usábamos hace 10 años y que ahora aplaudimos y seguimos con mucho entusiasmo en redes.  ¿Qué está pasando actualmente con la moda y sus conceptos de lo “estético”?

El día de ayer hablaba con mi novio Aníbal sobre una memoria del ‘98, donde mi abuela me reprendió porque un “lunes a la bandera”  use los zapatos sin calcetines. Mi excusa era sencilla: El textil se había roto.

Aquel agujero en el talón abrió la conversación hacia cómo recibimos las arriesgadas propuestas de moda y como nos dividimos entre lxs que aceptamos el reto o lxs que lo satanizamos. La batalla eterna entre los códigos correctos de vestimenta, según la sociedad en turno, vs lxs consumidorxs sedientxs de cambio y novedad: un público que aplaude las Crocs con cristales del diseñador escocés Christopher Kane y el público que las cree tan aberrantes como las gorras Von Dutch coordinadas con botitas de “esquimal” a lo Paris Hilton del 2000. Acéptalo, las amaste y ahora deseas que nadie encuentre tus fotos del pasado vistiendo (por mencionar algún look icónico) la marca Ed Hardy con rosarios al cuello y las comparta en tu muro de Facebook.

top/vestido: @latin_voodoo bermuda Calzado/felpa: @aviescwho Joyería: Aretes Dekreta Monserrat Sanchez

Para inicio de los “dosmiles” seguíamos consumiendo moda por medio de la música, estrategia que ya funcionaba con mucho poder desde Madonna y Michael Jackson en los 80’s. Recordamos con nostalgia cuando las Pussycat Dolls eran para algunas, el referente de “lo que usaré para salir de antro” o como otrxs esperábamos el nuevo video de Avril Lavigne para emular todas sus combinaciones de camiseta con corbata. Los Black Eyed Peas con sus looks buena onda y Justin Timberlake o Sean Paul como referentes de moda masculina.

Posteriormente, llegó la fatídica época de malas decisiones con protagónicos como Britney Spears o Amy Winehouse, llenando los tabloides de dinero con sus escándalos… pero la fórmula heroin-chic ya no funcionó como a Kate Moss en los 90’s. Vimos muy oportuna la aparición del corte de cabello “bob” de Victoria Beckham, el layering de las Olsen y el efímero posicionamiento de la estética emo mediante agrupaciones musicales y sus vocalistas con flequillos y eye-liner:  desde Jared Leto hasta Sonny Moore (a.k.a. Skrillex). Para 2009, Lady “The Mother Monster” Gaga, había logrado una legión poderosa de seguidorxs abatidxs y ansiosxs por encontrar un discurso que creían perdido con la moda impersonal de la última década: I want your ugly, I want your disease.

A partir de aquí, vimos como la moda jugó un papel importantísimo no sólo en la escena musical (recordemos a Katy Perry jugando a las venciditas contra Nicki Minaj colgándose cualquier objeto que se les cruzara por enfrente) sino en la concepción por parte del público hacia las propuestas poco convencionales de la indumentaria. Llegó Keeping Up With The Kardashians, después las hermanas Jenner y juntas, catapultaron la exposición mediática a sus máximos niveles: desde cómo hacerte las cejas hasta cómo posar para las selfies.

Vestido: @latin_voodoo Croptops: @leon.vergara Falda: @npacidnoise

En un plazo de 17 años, la moda ha sufrido más transgresiones en su estética y  discursos que desde la aparición del monótono denim con camiseta blanca en los 90’s y el teen Spirit del grunge. Todo cambio agresivo forza a los sectores más desfavorecidos a adaptarse o desaparecer. La Alta Costura (esa con sus pasarelas llenas de drama y emblemáticos shows de diseñadores británicos como John Galliano y McQueen) personifica la desesperación por prevalecer ante el monstruo del highfast” fashion: su modelo de operación ha estado cayendo en una tambaleante crisis en los últimos años, lo que la ha obligado a cortar cabezas célebres para rotar las nóminas o generar líneas más económicas y apostar por la venta en línea. Los calendarios de las semanas de moda también se han visto afectados, las capitales de moda han emigrado, grandes firmas se han dado de baja de las agendas del fashion week (como la ecléctica belga Martin Margiela o la marca italiana Versace), y muchos shows se han vuelto mixtos para reducir costes

Outfit: @ovslamx @bonettabonetta

El declive de la Alta Costura ha traído beneficios al otro lado de la escena con la nueva escuela, estableciendo el camino para las novedosas propuestas de marcas como VETEMENTS de París, OFF WHITE consolidada en Milán o la mexicana BARRAGÁN o Hood By Air consolidadas en Nueva York, que apuestan por una visión renovada y disidente no sólo reconstruyendo los estilismos de la moda sino demostrado que lo “feo” gusta y está vendiendo (Rihanna o los Kardashian-West son algunos de los principales consumidores de estas marcas).

Hablando particularmente de VETEMENTS, esta marca se ha vuelto sinónimo de  revelación y deseo, obligando a la gente a convertirla en un adjetivo para facilitar su descripción. Algo que podemos aplaudirle, independientemente de si nos gustan o no sus estilismos, son sus estrategias: como colocar su icónica camiseta con el logo de DHL con precio al público de 185 euros (que bien podría funcionar para un domingo de aseo, Netflix and chill)  en posición de “objeto de lujo”.

Este colectivo dirigido por el diseñador georgiano Demna Gvasalia le ha movido todas las piezas del juego al monstruo de la moda, para al final renunciar a las pasarelas tradicionales por considerarlas obsoletas, quejándose de la rapidez del sector y refugiándose en Zurich para regresar a la raíz.

 

Outfit: @ovslamx @bonettabonetta

En terreno de lxs millenials, la moda se ha vuelto crítica, política y sumamente acelerada, girando a una velocidad vertiginosamente imperceptible, tan rápida, que justo ahora estas propuestas obligan al mundo virtual ha posicionarse sobre ellas para ovacionarlas, reinterpretarlas o destrozarlas, dándonos una lección contundente a propios y extraños de cómo funciona y hacia dónde va: nos reivindicamos con lo rebuscado, con las novedades que mejor signifiquen nuestra realidad y funcionen como estandartes de paz o de guerra… no debería extrañarnos que respondiendo a estos cambios, las sandalias con suelas toscas a lo Birkenstock en los retailers como Zara o H&M aparecieran como reflejo indirecto de lo que nuestra sociedad está gritando en las redes (ellos nunca se quedan fuera del foco).

2017 tiene un statement claro gracias a Gvasalia. Necesitamos urgentemente un respiro de la industria, tomarla con calma y conciencia. Si “la moda está pasada de moda” debemos entonces dejar de buscarla por lo que está bien o mal visto y comenzar a consumirla responsablemente, regresarle a la ROPA su encanto y escapar de este ciclo tormentoso (consumidores insaciables, creadores estresados y nuestro mundo colapsando). Tal vez con este discurso “en son de paz” pueda explicarle a mi abuela que ya no está mal usar zapatos sin calcetines sin recibir otro regaño.

Blusa/pantalón/vestido: @aviescwho Capa: @jerezjgn Joyería: Anillo @joyeria_dkch Chokers: @tiemestore @cain_abl_artisanal Aretes: Dekreta Monserrat Sanchez

Modelos: Dominique Membrum, Duilio Hernadez,
Eli Santana, Sofia Salazar y
Liza Zayaeva, para @mmrunway

Foto: Nathaniel Medina                                            

MUA: Karo Almeida y Paola Agredano        

Producción/Styling Paulina Encinas y Gael Pardo.

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