The Handmaid’s Tale les da la bienvenida a la República de Gilead, el lugar donde la violencia sexual está institucionalizada y todas tus pesadillas se vuelven realidad (Spoiler-free).

Cuando estaba en secundaria, una de mis compañeras comenzó a sufrir slut shaming por parte de las demás personas dentro del salón. Al haber sido víctima de esto previamente, levanté la mirada, pero al hacerlo, me encontré con la de mi agresor y con miedo bajé mi cabeza sin decir o hacer nada. Poco después comencé a notar actitudes casi imperceptibles de mis compañerxs que nos afectaban de distintas maneras. También pude notar que todas mis compañeras volteaban hacia otro lado cuando esto pasaba, parecía que todas vivíamos contentas de vivir realidades misóginas disfrazadas de costumbres. Por ello, cuando comencé The Handmaid’s Tale sentí un escalofrío terriblemente familiar.

Hulu nos trae esta serie documental 100 por ciento real no fake de la era “trumpista”. #AhVerdad, no. La serie es ficción, pero nos muestra lo que pasa cuando una generación deja de luchar por sus derechos. No puedo decir que mi experiencia viendo The Handmaid’s Tale es o será la misma que la de otras personas; creo que ser mujer produce una hipersensibilización de la historia, debido a la naturaleza de las temáticas que se abordan. Así que, si están preocupadxs por el contexto sociopolítico de hoy y les gustan las historias sobre realidades distópicas, quédense conmigo, prometo no spoilear. Pero si están maravilladxs con la política hoy en día y tienen una camiseta que dice “la mujer es propiedad, no humana”, mejor dejen de leer.

Basada en la novela escrita por la autora Margaret Atwood, The Handmaid’s Tale presenta un mundo en donde las mujeres pierden sus derechos civiles y se convierten en esclavas sexuales para uso reproductivo, en una versión teocrática, patriarcal y totalitaria de Estados Unidos. Llamémosle futuro distópico, pero en realidad, la autora y lxs guionistas tocan los debates más candentes en la política contemporánea – como el resurgimiento de la extrema derecha – y lo hacen tan bien, que producen altos grados de terror en mi cuerpo de mujer veinteañera.

Después de un golpe de estado hecho por rebeldes puritanos, se crea la República de Gilead, un paraíso fundamentalista que enfrenta una tasa de fertilidad extremadamente baja debido a una catástrofe medioambiental producida por las armas de guerra. En este contexto, las mujeres son clasificadas de acuerdo a su capacidad reproductiva: las Marthas (sirvientas), handmaids (madres sustitutas), esposas, o gender traitors (sí, lesbianas). La historia gira alrededor de June/Defred (¡DE-FRED!), interpretada por Elisabeth Moss (Mad Men), una mujer forzada a ser madre sustituta después de ser separada de su hija cuando trataban de cruzar la frontera entre Estados Unidos y Canadá.

Sorprendentemente (y digo “sorprendentemente” porque en todos los episodios hay sangre y sufrimiento), The Handmaid’s Tale logra encontrar el balance perfecto entre el humor y el miedo que se vive en Gilead, con un guión poderoso lleno de referencias al mundo actual, pero con la cantidad de horror necesaria para evitar caer en la sátira. La fotografía y la estética en general, logran un envoltorio perfecto para el precioso regalo cinematográfico que nos ofrece Hulu, si tienes su suscripción carísima de París por doce dólares.

En cada escena quiero abrazar mucho a lxs productorxs y agradecerles por el elenco, que se va fortaleciendo conforme se complejizan lxs personajes y la historia. Además de Moss, también actúan Joseph Fiennes (Shakespeare in Love), Yvonne Strahovski (Dexter) y Max Minghella (The Social Network). Sin embargo, el premio a la mejor actuación se lo lleva Alexis Bledel, quien dejó atrás a Rory Gilmore y le da vida a Deglen, una gender traitor que forma parte de la rebelión y que en cada escena logra dejarte con la sangre helada.

Detrás de lo que parece ser una gran actuación, hay una banda sonora que la refuerza, y en este caso, es magnífica. El soundtrack es una combinación perfecta entre música puramente instrumental y los hits del último siglo. Voy a evitar dar spoilers musicales porque creo que son de las mejores sorpresas que da una serie, pero tengo que hacer una mención honorífica al episodio tres y a la voz de Debbie Harry en él (hay una pequeña gran posibilidad de que pude o no, haber llorado por media hora, no voy a afirmarlo ni negarlo). Las personas que disfruten escuchar a Blondie, van a disfrutar – o no – de este episodio en particular.

Contrario a lo que dice el cast, la serie sí lleva consigo una agenda política. The Handmaid’s Tale bien podría ser un episodio de Black Mirror o una noticia dentro de unos años. Hay escenas con hombres blancos decidiendo qué hacer y qué no con los cuerpos de las mujeres; podemos ver mujeres siendo violadas y forzadas a llevar a término sus embarazos, mujeres separadas de sus hijxs; hay personas que mueren por su orientación sexual y hay otras que mueren por haber nacido con una vulva en vez de un pene. Llámenle paranoia, pero creo que es probable que el sistema colapse y sea reconstruido por un onvre que grabs us by the pussy o por un ruso homofóbico que monta osos con el torso desnudo.  

La producción de Hulu nos enseña que los grandes cambios en la sociedad no pasan de la noche a la mañana, son progresivos, casi imperceptibles. El cambio que estamos viendo hoy, es producto de un malestar que ha carcomido las estructuras sociales de manera lenta, es fruto de bajar la mirada y voltear la cara a las injusticias. Poco a poco ese mal – antes invisible –  ataca y cuando menos lo piensas, tus derechos sexuales y reproductivos no valen nada y tu cuerpo ha sido cosificado y subordinado.

En la serie hay una especie de sororidad silenciosa, cada episodio hace que sientas que el grito de una mujer, lleva consigo el dolor de toda una generación. Al igual que en nuestra realidad, los mismos líderes de Gilead le tienen pavor a que las mujeres se unan. Su pequeño sistema patriarcal es tan frágil, que se ven obligados a ponerle sombreros a las madres sustitutas para que eviten a hablar entre ellas.

Si es verdad ese nuevo dicho millennial que dice que las series sí enseñan, creo que The Handmaid’s Tale nos está gritando desesperadamente que permanezcamos, persistamos y resistamos juntas.

Nolite te bastardes carborundorum: No dejes que los bastardos te opriman.

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