El otro día compré unos flats de brillantina plateada, no los necesitaba (rara vez uso flats) pero me parecieron fabulosos. Eran igual a la descripción de las zapatillas en el Mago de Oz, así que me convencí de que era una excelente inversión, sobre todo porque los podía usar en una boda próximamente, (en realidad porque sólo costaban $170).

“En efecto, precisamente debajo del rincón de la casa, se asomaban dos pies calzados con puntiagudos zapatos de plata.” – El maravilloso Mago de Oz (1900)

Nos hemos acostumbrado a consumir fast fashion como si fuera lo más común del mundo. Como si fuera normal sentirte inadecuado cada semana. Parece que estamos atrapados en una relación abusiva con esta industria. No importa cuánto queramos que funcione ni cuánto nos guste, se va a desintegrar porque fue diseñada con esta intención.

Desde 2014 las temporadas pasaron de ser primavera-verano y otoño-invierno, a 52 micro cápsulas al año. Esta tendencia de volumen sobre calidad obliga a diseñadores y a todo su equipo de trabajo a explotarse beyond sanity. Todo para que podamos tener una prenda súper de moda por una semana completa, porque si no se desbarata en la lavadora pasa de moda. Pero no importa, después de todo es moda desechable.

“Debe haber un balance entre tu propia satisfacción mental y las necesidades financieras de tu compañía. (Pero) siempre recuerdo que es la fantasía, el lado artístico, lo que provoca que los clientes quieran comprar esos pantalones negros básicos” –Alexander McQueen

Entonces, ¿por qué insistimos en que la moda sea inmediata? Raf Simons dejó la dirección creativa de Dior en 2015 y habló de la frustración que le provocaba el tiempo tan escaso para crear. Al principio tenía ocho semanas para preparar cada colección, pero pronto se convirtieron en cuatro, resultando en seis desfiles al año y muy poco tiempo para el proceso creativo. Se cuestionaba el valor de producir tanto tan rápido o si se estaba engañando al creer que podía tener ideas frescas entre los shows.

Este modelo de negocios está invadiendo otros sectores de la moda como el accesible  prêt-à-porter,  y a diseñadores locales emergentes. Al estar acostumbrados a la fácil dinámica de llegar a una tienda días o unas cuantas semanas (si se trata de alguien más precavido) antes del evento para el que requerimos el outfit, probarnos todo lo que hay disponible y salir de ahí con el look completo con todo y accesorios, no pensamos ni un instante en todos los procesos que tuvieron que ocurrir para salir de ahí con nuestras compras tan rápido.

Nos parece extraño, inclusive inaudito que ir con un diseñador emergente requiera varias entrevistas, bocetos, selección de material, pruebas, ajustes y un sinfín de trabas. ¿Cómo es esto posible si llegamos súper decididos con la imagen que encontramos en Pinterest y la idea de cómo nos veríamos? A lo que lx diseñadxr nos responde que ¡no nos vamos a ver así! En primera porque sería plagio,  y también porque no tiene acceso a los mismos materiales y porque tú no eres quien lo está usando en esa imagen. Después de pasar todos esos obstáculos resulta que además de todo va a ser mucho más caro, y no puedes cambiar de opinión cada que vas a una prueba. Una vez tuve que explicarle a una clienta la diferencia entre tela y pasto, ya que creía que podía volver a ser largo el vestido después de haberlo pedido corto. No es que no les queramos hacer su vestido espectacular, pero lo que funciona bien en Pinterest no necesariamente funciona en Kansas. Es un proceso que requiere tiempo y dedicación.

Como consumidores somos quienes tenemos el poder y la responsabilidad de alentar este proceso. ¿Realmente necesitamos esas 18 prendas que fueron producidas en una fábrica de Bangladesh, con condiciones de trabajo inhumanas en maquilas que compiten entre ellas para tener el costo de producción más bajo? ¿O podríamos tener 5 prendas de slow fashion, de mejor calidad, que además reducen el impacto ambiental de los desechos textiles? Somos quienes exigimos tenerlo todo y tenerlo ahora y por lo tanto responsables de este ciclo tóxico. Estamos condicionados como modelo económico a producir siempre más que el día anterior, de no ser así colapsaría la industria. La cultura de la inmediatez es nuestra y con ella sus consecuencias. ¿Y mis flats? Los usé una semana porque lastiman.

Facebook Comments