¿Por qué es importante hablar hoy del genderfluid? Desde que la modelo trans Andrej Pejic pisó las pasarelas de alta costura y caballero de París, la moda se ha volcado con mayor fuerza a derribar las barreras de género y ha encontrado en las redes sociales su mejor aliado. En este escenario digital, la identidad genderfluid se ha posicionado frente a los reflectores con un discurso que está simpatizando con más y más personas  ¿De qué va y qué lo originó? ¿Estamos frente a una “moda pasajera”?

Lo primero que encontraremos sobre genderfluid en un buscador de internet es una definición de un diccionario urbano. Al ser un tema relativamente nuevo, es difícil adentrarnos más allá de las experiencias de lxs que simpatizan con este movimiento. Nace de la teoría queer , el genderfluid se explica como: identificarte con ambos géneros (masculinx y femeninx) y poder ir de uno a otro o encontrarse en medio, en función de tu entorno y es independiente de tu orientación sexual. El genderfluid ha abrazado desde una ideología hasta una estética (in)definida pero, ¿cómo se consolidó?

En 2007, un – hasta ese entonces desconocido – diseñador jordano Rad Hourani, lanzaba su primera colección unisex y con ella, un discurso disidente: “Un mundo… sin género, eternamente joven y sin límites. Sin nación, raza ni religión. Encontrando su hogar en cualquier lugar, en cualquier momento“. Años después, el diseñador francés Jean Paul Gaultier, postuló en 2011 a Andrej Pejic como ícono genderless en las semanas de moda de París. Y finalmente, el monstruo del fast-fashion, Inditex, lanza su colección sin género en 2016 bajo la firma de Zara. No era para sorprendernos que, en este mismo año al otro lado de la pantalla, viéramos la cobertura mediática del que antes sólo era “el papá de las Kardashians” transformarse en la flamante (y poco aplaudida por la comunidad trans) Caitlyn Jenner.

En mi opinión, la moda funciona como una bola de nieve que gira con violencia, absorbiendo escenarios externos a ella. Todo está vinculado, y el que seamos bombardeados por personajes como Ruby Rose, Tilda Swinton, Laverne Cox o Jeffree Star desafiando el tradicionalismo binario, son sólo la muestra contundente de ello: el mundo incluyente de Hourani ya es un hecho.

Para Sebastián Elvira, “ser genderfluid es ir contracorriente de lo binario”, Para Ali Monterrosas, “es la posibilidad de ver el espectro del género de otros colores, no sólo azul o rosa”.

En este contexto donde Gucci presenta otoño-invierno con modelos de género imperceptible, en looks que van desde lazadas al cuello en color rosa hasta camisetas de encaje mostrando los pectorales, pasando al culto a Rupaul Drag Race, y un James Charles como el primer chico de la historia en ser el rostro de COVERGIRL, vemos la tendencia genderfluid viralizarse en todas las plataformas. Basta con voltear a Instagram para darnos cuenta –es un hecho-, de que lleva años gestándose, y que no desaparecerá pronto.

Para algunas personas que no comparten la perspectiva  de género, ser testigos de esta transgresión de la estética en función de cómo nos sentimos más cómodxs y libres es “un absurdo” , “un plan diabólico del nuevo orden mundial”, “un insulto para la construcción social” (Sólo por mencionar algunos comentarios random que circulan de pronto por Facebook) y su intento por reprobarlo, satirizarlo y censurarlo, personalmente me remonta a la cacería de brujas. Silvia Federici (2004) reflexiona que “[…] la caza de brujas en Europa fue un ataque a la resistencia que las mujeres opusieron […] y al poder que habían obtenido en virtud de su sexualidad (pp 233)”. Y añade que “la bruja era un símbolo viviente del mundo al revés […] subversión del orden social”(pp 43).

Destaco el tema de las brujas porque a lo largo de la historia, las mujeres han sido (y siguen siendo) violentadas, señaladas y perseguidas al igual que las personas que al asumir alguna identidad que salga del modelo binario hombre-mujer (como el genderfluid o el trans) también nos volvemos fácilmente un blanco perfecto para ser agredidxs por nuestra apariencia.

Feministas, Trans y Queers, todos los activismos que buscan replantear la identidad de género, luchan por acabar con la violencia y darle visibilidad a estas alternativas para construirnos,  y la moda es el reflejo de esta batalla. En palabras del  sociólogo francés Gilles Lipovetsky (1990),  ”la moda testimonia el poder que tenemos para cambiar e inventar la propia apariencia” (pp.35).

Las hogueras siguen encendidas pero estas brujas son ahora más fuertes: ya no están calladxs y usan sus smartphones para lanzar conjuros y buscar los outfits perfectos para sus aquelarres.

Créditos:

Modelxs: Sebastián Elvira & Ali Monterrosas.

Fotógrafo: Jonathan Portugal

MUA Turi Díaz para Nou Imagen

Ropa: Cain&Abl

Arneses & Calzado: Jorge Melo.

2017, CDMX.

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