Muchos amamos 13 Reasons Why, pero  ¿puede ser usada como un recurso para la prevención del suicidio o está teniendo el efecto contrario entre lxs jóvenes?

Si pensaste que 13 Reasons Why (13RW) es un recurso para la prevención del suicidio, cuidado. 13RW como serie teen melodramática es buenísima, como terapia gratis para prevenir el suicidio, no. Al menos no por sí sola. La serie no fue producida por el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) o una organización no gubernamental, la hizo Selena Gómez porque era una historia rentable. Ahora quieren usarla para dar mensajes, hacer campañas y sentirse útiles a la sociedad (como en el “episodio” 14, Beyond the Reasons).

La serie de SeleDIF Gómez tiene además algunos pedazos de trama que parecen after thoughts, donde se le notan las costuras a la historia y según el New York Times se “sienten artificiales”, como el hecho de que uno de los motivos del suicidio de la protagonista es que una chica tira una señal de alto en la calle (¡¿Es neta?!)

A pesar de sus errores, la serie te logra emocionar, sufres y lloras con lo que vive la protagonista y las actuaciones son buenas. Eso no la convierte en una panacea, así como Game of Thrones no nos inspira a comenzar campañas para la protección de los dragones en cautiverio.

Vamos dándole su dimensión a las cosas, o sea, no es como que la “Primera Dama”, Anahí, ordenara mil copias de 13 Reasons Why para el DIF de Chiapas. Aunque seguro en más de una facultad de Psicología hay un profesor flojo que en vez de dar clase les pone a ver esta serie como estudio de caso.

De acuerdo al Washington Post, el guión aborda el tema del suicidio de una forma “peligrosamente tonta”, además de cometer el error de retratar con detalle el suicidio de la protagonista, lo que puede incitar a otras personas a intentarlo, por lo que ha recibido críticas de algunas organizaciones anti suicidio, tales como Suicide Awareness Voices of Education y la Asociación Nacional de Psicólogos Escolares en Estados Unidos, Saint George School de República Dominicana, o el Colegio Saint Vincent en Canadá. 

Por último, en la serie se burlan de los recursos disponibles para la prevención del suicidio, sólo se menciona que “hay alternativas” mientras le pasan un folleto a la protagonista y el personaje de Clay, critica los pósters informativos con los números de líneas antisuicidio pegados en la escuela. Si bien hablar a una línea con un extraño no es lo más convencional, amigable o atractivo, estos centros tienen la ventaja de ser anónimos, gratis y la mayoría estar disponibles 24 horas. Paradójicamente, el lanzamiento de la serie ocasionó un incremento en el número de llamadas recibidas por las líneas anti suicidio de Australia y Brasil.

Si de verdad estás preocupado por tu hijx/amigx/pareja/ser querido o alguna persona cercana, no lo dejes trece horas viendo la serie de una sentada y esperes que mágicamente se acepte a sí mismx, se sienta bien y se resuelvan sus problemas.

La serie tiene un acierto: nos hace reflexionar sobre lo que estamos haciendo por el otro, ¿cuántos de tus conocidos están en una situación parecida? ¿Y cuántas veces les has preguntado cómo se encuentran?  Por lo general no sabemos cuán mal, cuán difícil es la situación que atraviesa la persona sentada a nuestro lado.

En su escena final (antes de las chorradas que inventaron como cliffhangers para la segunda temporada), el protagonista Clay se acerca a Skye, una amiga de la infancia que posiblemente no se encuentra tan bien. Él confiesa que tampoco está bien, no sólo dándole el avión y haciendo small talk porque se siente culpable, sino siendo honesto y al mismo tiempo, ofreciéndole escucharla.

Siendo el suicidio la tercera causa de muerte entre jóvenes, si conoces a una persona en una situación parecida contacta especialistas, alerta a familiares y amigxs de la persona y, sobre todo, infórmate del tema. Selena Gómez cantando la versión acústica de Kill Em with Kindness y una versión bofa de Only You no va a cambiar el mundo.

 

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